Un curso… ¡para recordar!

Hola… Hoy traigo otro de esas publicaciones especiales a las que no suelo acudir mucho… ¡las de reflexión! Creo que todos somos conscientes de que hemos vivido el curso escolar más raro y extravagante de la historia y que no creo que a nadie le gustase repetir si pudiera elegir…

No obstante, ahora que estamos a principios de julio y que ha pasado una semanita desde que terminó el curso, me veo con fuerza y motivación para hacer una especie de memorandun/reflexión sobre el curso 2021/2022… ya no porque a nadie le pueda interesar… que quizás si, pero la verdadera finalidad es la de que cuando eche la vista atrás, pueda acudir a esta entrada y comprobar cómo pudimos salir de algo que, a priori… pensamos que iba a ser imposible.

Septiembre llegó con una especie de ganas por volver al edificio, a lo presencial y nerviosismo y ansiedad por todo lo que se nos venía encima… Recuerdo mis compañeros, tanto reales como virtuales del #ClaustrodeIG, preparándonos la semana de antes como si nos fuésemos a la guerra… o de acampada al Everest durante dos meses… bien de provisiones… que si 100 mascarillas así para empezar, dos litros de gel hidroalcohólico, guantes, batas para que no se contaminase la ropa de calle (en mi caso, no caí en esa tentación), dos alfombras: una empapada en hidroalcohólico y otra para secar (tampoco caí)… en fin, un montón de medidas extras al ya exhausto y ansioso comienzo de curso… claro, y todo eso, ¡sin haber pisado todavía el aula! Porque… en cada centro iba a haber un protocolo AntiCovid en el que desde dirección y jefatura habían intentado darle forma a algo que desde las consejerías no se había apoyado… organizar el vaivén de cientos de alumnos y alumnas… que si cambios de clase, que si a ver cómo los agrupamos, que si ahora al baño, que si ahora esto…

En mi caso, el primer día de colegio nos hicieron llegar el protocolo Covid por correo y luego en el Claustro Virtual por meet pudimos ver punto a punto y preguntar las millones de dudas que surgían. Alguno de los cambios más llamativos en ese momento (y necesarios) eran:

  • El patio pasaba a estar sectorizado y no podían mezclarse por cursos.
  • Los turnos y la disposición de comedor había cambiado.
  • Tuvimos que aprender a distinguir en un día la diferencia entre grupo burbuja y grupo de convivencia estable.
  • Cada curso tenía un recorrido para acceder al aula para evitar cruzarse con nadie de otra clase.
  • Teníamos que tomar la temperatura 4 veces al día.
  • Teníamos un horario específico para ir al baño para que se lavasen las manos.
  • Las salidas pasaban a ser escalonadas: cada curso tenía su horario y debíamos acompañarlos.

Hay muchas medidas más pero en las que más ímpetu tuvimos que poner fueron en las comentadas porque si nos retrasábamos en la salida o en la lavada de manos, fastidiábamos a los demás… y eso no podía ser.

Los alumnos al principio se lo tomaron como buenamente podían… Algunos lo digirieron sin más y a otros se les atascó como una bola podrida de realidad... ¿Cómo? ¿Qué no puedo jugar con mis amigos de un curso más? ¿Me estás diciendo que cuando sea el encargado tengo que medir la temperatura 100 veces… 25 alumnos x 4 veces?… Algunos respondieron con risas, otros con lloros… y nosotros tuvimos que consolar de buena manera intentando que aquellos alumnos que habían perdido la esperanza por un inicio de curso presencial más o menos normal, la ganaran de nuevo… al menos nos teníamos y nos podíamos ver las (medias) caras.

Como comento, los primeros días fueron difíciles… No se podía compartir material, estabas más paranoica con la distancia social, intentabas que tus clases fueran cercanas pero se hacía difícil con tanta norma y tanto protocolo de por medio…

A todo esto, los primeros días nos dimos cuenta que lo de dar clase con mascarilla iba a suponer varios problemitas… costaba más respirar, costaba más que nos escucharan e, irremediablemente nuestras cuerdas vocales estaban en clase de HIIT constante… Amazon volvió a hacer el agosto con los profes, en pleno octubre, y los micrófonos de Britney Spears (oh baby baby!!!) fueron llegando a cada una de las aulas. Yo fui un poco previsora y habiendo sufrido tanto con la voz, decidí copiarme de una compañera que también tenía problemas de voz y ya en septiembre me adelanté al calvario y me compré el mío… A día de hoy, me da la sensación de que seguiré llevándolo aun cuando ya no haya mascarillas… En serio… ¡qué relax! (Eso sí, gracias a las mascarillas, aquí la que cogía amigdalitis 3-4 veces al curso cogió… CERO… algo positivo en medio de todo este caos….)

¡SIGO!

… y lo que no queríamos pero sabíamos que iba a ser irremediable porque estaba llegando a todos los coles, llegó: el primer caso positivo, primera clase confinada, los niños con cara de incredulidad… en mi caso, mi clase no se llegó a confinar nunca pero la primera vez les tocó de cerca y tuvimos que madurar, seguir relativizando (ya lo habíamos hecho el curso anterior desde casa: bueno, no nos vemos físicamente pero nos tenemos online, nos decíamos)… y seguir poniendo empeño en las medidas de seguridad… Con el paso de las semanas, tanto docentes como alumnados nos resignamos a aceptar que podía darse el caso de irnos todos 10 días a casa… lo estábamos viendo por todas partes: compañeros, primos en otros coles, en las noticias, vecinos… El sueño de todo niño, quedarse en casa sin cole, había pasado a un: ‘ay no, ay no, ay no’… ellos mismos lo decían: – ¡Andrea, yo no me quiero quedar confinada! – ¡Pues ya sabemos… mascarilla perfectamente colocada!

Algún día espero reírme de todo esto… reírme de cuando mis alumnos se enfadaban entre ellos porque a Fulanito se le caía la mascarilla, Menganito había entrado en clase y no se había echado hidroalcohólico, y Juanito al terminar el día no había querido desinfectar su mesa y su silla… Confieso que al recordar estos momentos me ha entrado una pequeña carcajada de ternura… ¿sabéis lo que han madurado este curso?

Me da algo de miedo… o al menos de respeto pensar que todo esto que nuestros peques están viviendo les cause algún problema en el futuro… Ya no hablo de traumas pero ¿quién no conoce a alguien que se ha vuelto mega observador con las mascarillas y se enfada cuando alguien no cumple las normas? Ver comer a algunos… cogiendo con el tenedor poca cantidad para levantarse la mascarilla lo mínimo posible para introducir el alimento y cerrar a cal y canto esa mascarilla mientras mastica y traga… llevar pajitas para introducirse la pajita medio chafada y beber con mascarilla puesta… Yo creo que al final se quedarán en anécdotas… Nosotros, de momento y toco madera, no podremos contar historias de guerra pero sí historias de pandemia.. y las futuras generaciones nos mirarán atónitos con cara de… ¿en serio los primeros días la gente iba en autobús forrada hasta la cabeza de bolsas de plástico y mascarillas acuáticas del Decathlon? Pues sí, hija, sí… así fue… Fueron tiempos de meme y cordura… porque si perdías lo primero, perdías el humor y si perdías lo segundo, perdías la salud…

Creo que no ha habido curso en el que hayamos tenido que necesitar cada día festivo, cada fin de periodo tanto como este curso. Benditos los grupos de Whatsapp con tus compis, que solo ellos, compis de profesión, te comprenden.

Los días, las semanas y los meses iban pasando y cada vez iban pesando más y más… porque claro, al no poder mezclar grupos burbuja, no podíamos hacer absolutamente nada fuera del aula (o del patio como mucho). Eso significa: cero talleres, cero excursiones, cero obras de teatro, cero convivencias, cero actividades compartidas con otros cursos… Nada de nada. Solo nos teníamos a nosotros… Si antes he comentado lo importante que era para los adultos el grupo de Whatsapp con tus compis cercanos, qué importante han sido las dinámicas para fortalecer el clima de aula… Solo se tenían a ellos y más nos valía asegurarnos de que entre ellos se llevaran bien, hubiera confianza, buenas intenciones y mucha paciencia y tolerancia. Creo que puedo confirmar, con humildad que en mi clase había todos esos ingredientes así que mal de males, solo nos teníamos a nosotros… pero mal de males, ¡estábamos fenomenal!

Si pudiera volver atrás, desde luego haría varios cambios en algunos aspectos… Aunque dimos todo el currículo de 6º y en profundidad, a veces pienso que tampoco hubiera pasado nada si no hubiésemos profundizado tanto en un contenido y hubiésemos dedicado el tiempo a hacer el tonto, a reirnos más, a jugar aun más juntos… En realidad, son cosas que hemos ido haciendo… ¡Cuántos ratos de Just Dance en la tele hemos compartido! ¡Y risas! ¡Y ratos de chistes! ¡Y estar en medio de mates y echarnos a cantar y es que yo pienso en ti… ¡son ilusiones! de C Tangana!…

Este curso, además, tuve que aprender a relativizar, a respirar bajo la mascarilla y empatizar continuamente porque a demasiado estaban enfrentándose como para tener una tutora frustrada y, aunque quiero pensar que en clase no se me notaba, a casa llegaba agotada…

Al final, los últimos días fueron duros porque estando en 6ºEP no pudimos hacer un montón de actividades que ellos disfrutan como ir a la piscina, al parque de atracciones, las cooperativas reales y no en el cole únicamente… Como siempre, ellos lo afrontaron con madurez y yo con tristeza disfrazada de alegría y motivación. Me cabreaba mucho que no pudieran disfrutar de lo que otras promociones sí… pero bueno, como decíamos cuando estábamos confinados: ¡Al menos nos tenemos!

Ahora que tenemos el verano por delante, y con dos meses de ‘a saber qué pasará porque aunque vamos mejor y con más gente vacunada, la gente ya pasa de la mascarilla y de todo’ por delante, no sé en qué estado volveremos en septiembre pero debemos cuidarnos estas vacaciones… desconectar lo máximo posible porque nadie nos asegura que al curso que viene, podamos trabajar con normalidad. Este curso vivido pasará al recuerdo como el curso más agotador pero en el que más primó la parte humana de los pequeños y la nuestra, el curso donde más empatía, comprensión y tolerancia hubo. Nos hicimos una piña.. y nos debemos quedar con eso.

🥰 A mis alumnos, les deseo lo mejor en secundaria. Seguro que os irá fenomenal. Yo os echaré de menos pero si me necesitáis, ¡ya sabéis, buscadme por el cole!

🥰 A mis compañeros, gracias por haber estado ahí día sí día también, y cuando no animaba una era el otro y si no tres… ¡Debemos cuidarnos más que nunca!

Espero que te haya gustado mi reflexión por el curso pandémico. Seguro que me dejo un montón de detalles y anécdotas que quizás vaya incluyendo aquí para que quede como una especie de recuerdo. ¡Espero que os guste y, si quieres, te invito a comentar y compartir qué momentos han sido los más memorables para ti… y por qué será un curso que jamás olvidarás…!

Cuidaros mucho. ¡Nos vemos pronto!

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